lunes, 17 de marzo de 2008

Lugares de escalada en Buenos Aires

Se acerca el fin de semana y queres cambiar la rutina de estar tirado en la arena debajo de una palmera tomando una piña colada y ojeando una Playboy. Entonces… estas pensando en Escalada.


Para un escalador porteño no es fácil encontrar un poco de piedra para hacer esta actividad. Claro, si viviéramos en Córdoba podríamos tomarnos el día para subir a “La Ola” o a los “Gigantes” o porque no practicar nuestra técnica de fisuras en “Arenales” Mendoza, y ni hablar de ese paraíso de la escalada que es Bariloche, donde muchos de nosotros olvidamos que algo más existe.
Ahora bien, si estas comenzando este deporte y tenes ganas de limarte los dedos hay varios lugares a no más de 500KM de la Capital llamados “escuelas de escalada” donde podemos saciar nuestra necesidad de contacto con la piedra.


Uno de los más visitados por escaladores es la Sierra Cuchilla de las Águilas, en Barker (partido de Benito Juárez). Estas sierras pertenecen al macizo geológico más antiguo del planeta. Aquí tenemos más de 100 rutas equipadas y unas 50 para realizar con equipo móvil. Esta cantidad de vías a hecho que sea imprescindible contar con una guía de escalada del lugar, la cual se puede conseguir en la casa de turismo de Villa Cacique (donde se encuentra el lugar de acampada), o en cualquier tienda deportiva aquí en Bs As.
Las vías son en su mayoría 6tos pero van de 4tos a 7mos, con algunos proyectos por encadenar.


Muy cerca de ahí en Tandil, hay más sectores escuela, que también cuentan con guia, alguno de ellos son: La aurora (en el valle del Picapedrero), una vieja Cantera con rutas de placas de 90º muy buenas. La movediza (clásico lugar turístico de la zona), pero con unas cuantas rutas. Y por ultimo Panales y El Centinela, con rutas un poco más difíciles si estas con ganas de levantar el grado.

Seguramente conocen Sierra de los padres, donde es el elegido por muchos para la escalada de Boulder, además, en la zona de Difuntos cuenta con 50 vías aproximadamente y se dividen en varios sectores: Pitufilandia, Totanka, Viejolandia (escuela) y Paredes Rojas. No existe una guía, pero hay varios croquis del lugar, consultar por los mismos. Se puede acampar en “La Serranita”, un camping ubicado junto a los sectores.
Si bien Buenos Aires no se caracteriza por ser una zona de montañas, creo que aun tenemos varias zonas por conocer; Mucha gente me a hablado de sierras de Buenos Aires que ni siquiera conocía!, donde escaladores de diferentes lugares pueden juntarse para dar a luz nuevos sectores. Y esta es una invitación abierta a todos los lectores!!.

Es importante mostrar que esta comunidad de trepadores no busca contaminar las zonas, como algunos de ustedes pueden llegar a pensar. Encontrar un lugar, equiparlo y convertirlo en un sector escuela de escalada puede ayudar a detener a futuras canteras que solo quieren dinamitar estas Sierras para la extracción de piedras, provocando, no solo la desaparición de las mismas, sino cambios importantes en el ambiente provocados por los continuos movimientos sísmicos.
Tomemos conciencia, no seamos un virus para el paneta. Logremos ese equilibrio para poder dar un paso más y convertimos en uno con la roca y la naturaleza.

Superando el Septimo Grado

La barrera entre escalar por diversión y comenzar a entrenar en serio es un simple nivel conocido como el “Septimo grado”.

Si bien este es solo un punto mas en la escala francesa tradicional, la cual sirve para graduar la dificultad de la via que estemos escalando, creo que marca una diferencia importante en la vida de un escalador.
Esta graduacion va desde el segundo grado al noveno, donde decir que grado dos es una simple pendiente, grado 3 se dice que es donde comenzamos a utilizar las manos para trepar, grado 4 es mas complejo, la utilizaciòn de manos y pies es requerida y de aquí en adelante tenemos 5tos y 6tos, con sus intermedios 5+, 6a, 6a+, 6b, 6b+, 6c, 6c+ donde podria decir que alguien que comienza a practicar la actividad y decide entrenar unas veces por semana, con un poco de esfuerzo, puede aspirar a “encadenar” este tipo de vias.

El septimo grado en cambio exige mayor entrenamiento, no solo fisico sino tambien de “cabeza”, es decir cuerpo y mente tienen que estar preparados para este nivel.
Aquí el entrenamiento deja de ser solo escalar por diversión y se pasa a “sufrir un poco”, todo sea por mejorar el rendimiento fisico del escalador.


Algunos elementos de la camara de torturas son: Campus (nos da fuerza de bloqueo, coordinaciòn, resistencia), Multipresas (tiene multiples agarres y varias formas de trabajar los dedos), Boulder (Se trabaja la tecnica y la resistencia), trabajo aerobico y mucha pero mucha motivacion!, ya que si bien el desarrollo es individual, la motivaciòn grupal es muy necesaria para progresar en esta actividad.
La pregunta seria, ¿Cuan necesario es este tipo de entrenamiento?, ¿Vale la pena?
Tambien entra en juego los objetivos personales, ya que entrenar sin objetivos dificulta progresar. Objetivos que pueden ser una salida de escalada en vacaciones, una aguja en el Frey (Bariloche), una travesia de bloque o una via que le dimos cincuenta “pegues” y nos caemos una y otra vez en el mismo paso.
Siempre se tiene un objetivo y a medida que se alcance, apareceran otros mas, cada vez mas duros, cada vez mas peligrosos que pareceran imposibles, pero la roca esta ahí esperandonos para conseguir ese sueño, esa sensacion de querer mas… Como escuche decir una vez: “La escalada puede ser tan adictiva como la heroína, y hasta a veces igual de peligrosa”.

El tema de pasarla bien entrenando o escalando es motivo de mucha controversia. De hecho, ¿qué obligación tenemos de pasarlo mal mientras entrenamos? ¿no es suficiente con el resto de problemas que tenemos en el trabajo o los estudios como para, encima, cargar con otro problema más? Aunque nos basemos en objetivos a la hora de entrenar, es imprescindible que nos paremos a reflexionar sobre la razón principal que nos induce a ello.

Según mi experiencia como escalador diría que una buena manera de combatir nuestra desmotivación es mirar hacia nuestro interior y preguntarnos todas esas cuestiones teniendo en cuenta que nosotros mismos somos los únicos a quienes jamás podremos engañar.

Alguno de los lectores que practique escalada deportiva puede saber bien que el septimo grado solo marca una etapa del camino, a mi pensar, es el grado que creo abre la mente del escalador y lo prepara para entrar en un mundo donde solo unos pocos tendran la conviccion de seguirlo, donde se puede empezar a soñar con el octavo grado… donde se conocen a los mutantes de este deporte, donde uno cree que escala bien y la roca le dice…”cuanto te falta todavia”.

Escalada, una actividad mas allá del deporte

Cuando pensas que no podes hacer una serie más en el gimnasio porque crees que "ya es suficiente", o no das otra vuelta al parque con el pretexto de "estás muy cansado", hay gente que define la resistencia física con la Escalada deportiva.

Podemos encontrar miles de definiciones de la palabra Escalada, de su significado y las diferentes formas de practicarla, pero voy a dejar la Wikipedia para eso! Solo a modo sencillo podría decir que es un juego de equilibrio entre la ley de gravedad y uno: Se juega a no caerse. Por supuesto que se requiere concentración, valor, destreza y un poco de fuerza física, pero lo más importante es la voluntad empeñada para provocar el cambio necesario en el espíritu, que es lo que trataré de explicar en estas líneas.

Existe un prejuicio que establece elevados niveles de riesgo para la práctica de la escalada. Este se justifica por ancestrales tabúes asociados a la montaña, cuna de dioses y mitos poderosos, lugar de cataclismos meteorológicos, morada de místicos seres de sospechosa civilidad. También
influyó la historia del alpinismo, con un cementerio de héroes caídos al desafiar los límites de su propia capacidad. No por desviaciones suicidas, claro, sino simplemente por rendir culto a su pasión: la de vencer obstáculos en un cuerpo a cuerpo con “La Roca”.
He escuchado a mucha gente hablar de la escalada cuando jamás han practicado la actividad. Los mismos que intentan explicar en vano la sensación, la adrenalina y hasta el sentido de la misma.
Un Escalador podría definir la escalada como una metáfora de la vida, en donde; Primero se adquiere experiencia, con la experiencia se adquiere conocimiento, con la experiencia y conocimiento se adquiere sabiduría, Y con la experiencia, conocimiento y sabiduría se adquiere, con un poco de suerte, madurez. Y con madurez vemos las cosas desde otro punto de vista.
Un Escalador no busca la muerte como muchos piensan, nadie como ellos para amar la vida y sobre todo la que eligieron… la montaña. Ese mundo que siempre estuvo, pero ahora abre sus puertas a esta nueva experiencia.
Tampoco es un deporte solitario, aunque tengamos nuestros propios desafíos, no se ha visto ritual más profundo que el de la amistad en una cordada de escalada donde cada uno entrega su vida en manos de su compañero.

¿Se podría decir que la escalada es por sobretodo un arte?, como podría ser la danza, o incluso como tocar el violín: Si dominas perfectamente la técnica, puedes expresar con facilidad tus sentimientos.

Como intente expresar de manera muy breve la escalada es más que un deporte. Cuando llegar alto, estar en la cúspide, alcanzar la cima se convierten en frases con las cuales la mayoría de las personas definen el éxito, por supuesto no cualquiera lo logra, mucho menos si estas expresiones dejan de ser solamente metáforas y se convierten en el sueño de alguien que se propone, literalmente, pisar la cima.

Y no te extrañes si lo que ves son personas muy similares a vos. Lo que los
separa del resto de los mortales es un afán casi enfermizo de descubrir hasta dónde pueden llegar, y después dar un paso más allá. ¿Como vos?. Así que quizás sea hora de ajustarse la cuerda y empezar a ver el mundo desde otra perspectiva!.