lunes, 17 de marzo de 2008

Superando el Septimo Grado

La barrera entre escalar por diversión y comenzar a entrenar en serio es un simple nivel conocido como el “Septimo grado”.

Si bien este es solo un punto mas en la escala francesa tradicional, la cual sirve para graduar la dificultad de la via que estemos escalando, creo que marca una diferencia importante en la vida de un escalador.
Esta graduacion va desde el segundo grado al noveno, donde decir que grado dos es una simple pendiente, grado 3 se dice que es donde comenzamos a utilizar las manos para trepar, grado 4 es mas complejo, la utilizaciòn de manos y pies es requerida y de aquí en adelante tenemos 5tos y 6tos, con sus intermedios 5+, 6a, 6a+, 6b, 6b+, 6c, 6c+ donde podria decir que alguien que comienza a practicar la actividad y decide entrenar unas veces por semana, con un poco de esfuerzo, puede aspirar a “encadenar” este tipo de vias.

El septimo grado en cambio exige mayor entrenamiento, no solo fisico sino tambien de “cabeza”, es decir cuerpo y mente tienen que estar preparados para este nivel.
Aquí el entrenamiento deja de ser solo escalar por diversión y se pasa a “sufrir un poco”, todo sea por mejorar el rendimiento fisico del escalador.


Algunos elementos de la camara de torturas son: Campus (nos da fuerza de bloqueo, coordinaciòn, resistencia), Multipresas (tiene multiples agarres y varias formas de trabajar los dedos), Boulder (Se trabaja la tecnica y la resistencia), trabajo aerobico y mucha pero mucha motivacion!, ya que si bien el desarrollo es individual, la motivaciòn grupal es muy necesaria para progresar en esta actividad.
La pregunta seria, ¿Cuan necesario es este tipo de entrenamiento?, ¿Vale la pena?
Tambien entra en juego los objetivos personales, ya que entrenar sin objetivos dificulta progresar. Objetivos que pueden ser una salida de escalada en vacaciones, una aguja en el Frey (Bariloche), una travesia de bloque o una via que le dimos cincuenta “pegues” y nos caemos una y otra vez en el mismo paso.
Siempre se tiene un objetivo y a medida que se alcance, apareceran otros mas, cada vez mas duros, cada vez mas peligrosos que pareceran imposibles, pero la roca esta ahí esperandonos para conseguir ese sueño, esa sensacion de querer mas… Como escuche decir una vez: “La escalada puede ser tan adictiva como la heroína, y hasta a veces igual de peligrosa”.

El tema de pasarla bien entrenando o escalando es motivo de mucha controversia. De hecho, ¿qué obligación tenemos de pasarlo mal mientras entrenamos? ¿no es suficiente con el resto de problemas que tenemos en el trabajo o los estudios como para, encima, cargar con otro problema más? Aunque nos basemos en objetivos a la hora de entrenar, es imprescindible que nos paremos a reflexionar sobre la razón principal que nos induce a ello.

Según mi experiencia como escalador diría que una buena manera de combatir nuestra desmotivación es mirar hacia nuestro interior y preguntarnos todas esas cuestiones teniendo en cuenta que nosotros mismos somos los únicos a quienes jamás podremos engañar.

Alguno de los lectores que practique escalada deportiva puede saber bien que el septimo grado solo marca una etapa del camino, a mi pensar, es el grado que creo abre la mente del escalador y lo prepara para entrar en un mundo donde solo unos pocos tendran la conviccion de seguirlo, donde se puede empezar a soñar con el octavo grado… donde se conocen a los mutantes de este deporte, donde uno cree que escala bien y la roca le dice…”cuanto te falta todavia”.

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